Sabemos que muchos niños nacen rodeados de tecnología. Desde bebés les dan celulares con pantallas táctiles, aprenden a posar para fotos y buscan ver su imagen, toquetean el teclado de una computadora…
Por otro lado también sabemos que el trabajo de todo niño es y debe ser el jugar. Existe gran desarrollo teórico de cómo en el contexto del juego se internalizan y consolidan aprendizajes conceptuales, procedimentales y actitudinales.
En los videojuegos los niños encuentran un objetivo claro, pueden hacer ensayo y error sin castigo, permiten jugar al nivel adecuado, facilitan el progresar continuamente, nos invitan a manipular y a manejar instrumentos y resolver problemas, favorecen el desarrollo de la inteligencia, generan actitudes positivas de socialización, ayudan a tomar conciencia sobre ecología, diversidad, integración escolar, entrenan habilidades.
Si a esto le sumamos la posibilidad de usar un entorno para ayudarlos a crear sus propios juegos y así posicionarlos como productores frente a la tecnología, imagínense las puertas que se abren.
En las redes sociales hay una forma en particular de comunicarse, de expresar ideas, de escribir, de mostrarse y encontrar al otro. Es un mundo que tiene tanta importancia para los adolescentes como el real. Un mundo en el que es posible también acompañarlos para generar una actitud reflexiva y responsable.
Me llamo Natalia Repizo, soy Lic en Fonoaudiología y los invito a circular por este sitio en el cual comparto estas experiencias tanto en sesiones individuales como en talleres grupales con niños y adolescentes que presentan necesidades educativas especiales.
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